Canciones largas


Siempre he sentido curiosidad por las canciones largas. Nada del estereotipo de los tres-cuatro minutos para la radiofórmula. Canciones eternas, esas son las que hacen falta para combatir la rapidez de nuestro mundo. En mi caso particular, y con mis arbitrarios criterios de selección (algún día debo hablar de ellos, porque son dignos de psicoanalizar), que una canción sea larga basta para que me guste. Cuanto más, mejor. Eso curte el oído, y la paciencia.

La más larga que tengo en mi extensa discografía es Amarok, de Mike Oldfield, que se las apañó para que durara 60 minutos exactos (ni un segundo más ni uno menos). Pero me he puesto a buscar y resulta que hay piezas más largas (pocas). En esta lista aparecen algunas de las canciones que pasan del cuarto de hora, y me ha sorprendido (gratamente), saber que la pieza más larga tiene una duración de ¡¡siete horas!!. Intentaré conseguirla y, cuando tenga algún día libre, la escucho y les cuento qué tal.

Nick Cave and the Bad Seeds. Babe, I'm on fire


Pulgares

¿A qué viene esa estúpida manía de levantar el pulgar en las fotos poniendo la mejor sonrisa profidén, esa que te hace perder varios puntos de tu CI? Algunos deportistas lo pusieron de moda, y claro, muchos son los que se dedican a ello, como si así se les quedara algo del psuedocarisma o la pseudofuerza de las estrellas del momento, y no ven que en realidad lo que les queda es la tontería.

A todos ellos les dedico mi pulgar (con su fea cicatriz y todo, la cual me hice el día que cumplí un año):

Los chistes y la seguridad nacional


Siempre he pensado que el humor es algo muy serio, que no es una ligereza cualquiera y que en realidad dice mucho de nosotros. Y como ya he dicho en alguna ocasión, echo de menos algo así como una "teoría (seria) del humor". Pues bien, a modo de confirmación, me he enterado de que algunos servicios secretos se dedican a recopilar y a seguir las modas de los chistes de los demás países (amigos y enemigos). Al parecer, son un perfecto barómetro de las preocupaciones de los pueblos, de sus anhelos, de todo lo que les merece respeto y desprecio. Así pueden conocerlos mejor y evaluar lo que se mueve en su seno, con vistas a posibles intervenciones.

Imagino hordas de funcionarios escrutando chistes, leyendo entre líneas, psicoanalizándolos. Puede que algunos les hagan gracia, pero no los imagino riéndose. Y quién sabe, a lo mejor acaban introduciendo los chascarrillos del enemigo dentro de sus sociedades, en una rara ósmosis humorística. Y entiendo el porqué de esa carencia de estudios sobre el sentido del sentido del humor. Existen, pero son documentos secretos, clasificados por ser de suma importancia para la seguridad nacional.

Kiliedro: Blas de Lezo


Hagamos un ejercicio de memoria histórica. O de descubrimiento, porque el personaje y los hechos que se van a relatar a continuación son más bien poco conocidos en esta desgraciada, desagradecida y miserable España, a pesar de ser uno de los episodios más importantes de nuestra historia particular y de la historia militar en general. El protagonista fue el guipuzcoano Blas de Lezo y Olavarrieta, nacido en 1689, almirante de la marina española.

Sigue en Kiliedro

Emociones beodas postbodorrio

Madrugada del sábado. Regresando de una boda en el autocar que los novios dispusieron para los vagos que nos da pereza conducir más de diez kilómetros seguidos. Los pocos que allí íbamos, cabeceábamos. Yo sin dormir, pero relajándome. El conductor llevaba una de esas insufribles emisoras de radio que tanto abundan en el dial (¿cadena dial, kiss fm, onda melodía...?, es todo más o menos lo mismo) a un volumen considerable. A nadie parecía importarle. A mi tampoco, a esas horas y cargadito de alcohol y alegrías varias (por los novios, por algunos reencuentros felices), todo me resbalaba. De pronto, sonó una de las canciones que, vaya usted a saber porqué, más me toca la fibra sensible:



No debería contarlo, y sin embargo confesaré que dejé escapar una lágrima. Lo que no sé decir es si fue de felicidad o de tristeza. Le echaremos la culpa a la bebida.

Lady Dottie & The Diamonds. I ain't mad at ya.

Nunca había oído hablar del "Hard Soul", un estilo que se supone que es una vuelta de rosca al Soul en lo que a potencia se refiere. Aunque esta denominación parece apuntar a un nuevo estilo, la verdad es que no suena a nuevo. Pero me gusta. Sobre todo por la curiosidad de que es una señora de 66 años la que nos da el chute de energía (al estilo de Tina Turner cuando era joven).